Rincón de Mike | Viaje al centro (parte 3) ¿Para qué estamos?

Viaje al Centro | Parte III:  ¿Para qué estamos?

El impulso dinámico evolutivo en trayectoria espiralada ascendente que somos, necesita validar sus conocimientos para que se integren a su realidad.

Esta validación se verifica cuando el principio espiritual se conjuga con la existencia corpórea, y aquello que existía en el campo de la idea -se practica-, se ensaya, se hace experiencia, y en consecuencia se conquista.

La necesidad manda por sobre cualquier tiempo de proceso.

NOSCE TE IPSUM PARA CAPA FINAL RED (Small)El principio espiritual ha acumulado suficiente paquete de información (teórica) y ya no le es permitido seguir avanzando hasta que no valide el porcentaje necesario al equilibrio que ha de mantenerse.

Existe elasticidad, pero la necesidad  hace imperioso el cambio en favor de su propio desarrollo.

Ahora bien, ¿qué es lo que ha de ser practicado, concretamente?

Aquello que en potencia existe, pero no se manifiesta en relación.

Esto es mejorar en las condiciones simples y esenciales del existir: hijo, hermano, esposo, padre, vecino, ciudadano, ejercido en el ámbito del pensar-sentir-actuar, en lo cotidiano, el diario vivir.

Esto se realiza de tal forma que lo que tenemos como circunstancia de vida, es nuestro mejor escenario de progreso.  En el inmenso entramado de vínculos y circunstancias del ayer, existe la impronta exacta que coloca la circunstancia justa, que permite nuestro progreso.

Desde este punto de vista, nada es ocioso ni casual.

Nada existe como un karma que castiga, sino como una oportunidad de superar aspectos que ya es tiempo se equilibren para permitirnos continuar más libremente en la senda o trayectoria típica. La noción de culpa, castigo, pecado, es un límite que impide el desarrollo y el crecimiento.

A la gran directriz que gobierna la manera en que los procesos son como son, le faltaría un aspecto sumamente necesario sin el cual no tiene sentido, y es el de la  conciencia que se ha de tener, para ser libres de elegir, y responsables para actuar.  De lo contrario no hay evolución.

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Por lo tanto, la trayectoria tiene distintos momentos temporaespaciales.  Primero es necesario conocer y luego sentir y practicar.

Esto explica la razón por la que nuestra humanidad, se ha desarrollado primero en conocimiento, en tanto la moral correspondiente a ese conocimiento, está en vías de realización.

Esto no es solo un principio válido para nuestra humanidad, sino para todas las humanidades. También explicaría por qué, entre las civilizaciones que nos visitan en vehículos (extraterrestres), se obseva que más allá de su avance tecnológico, algunas de estas humanidades nos resultan desaprensivas, y hasta parecería que sólo les interesa su investigación (abducciones) sin preocuparse demasiado por nuestro realidad psicoemocional, experiencia que son, la más de las veces, de carácter traumático.

El propósito de existir, es sin dudas ser mejor, y esto en los roles que desempañamos.   Que se logra a través de la manifestación coherente de nuestras potencias: lo que pensamos, sentimos y actuamos. Es imperioso entonces, hacer un análisis exhaustivo de lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Sócrates cuando visitó el Templo de Delfos, vio en el frontis la siguiente leyenda: “Nosce te ipsum” (Conócete a ti mismo).  En la parte interna, a la misma altura continuaba diciendo: ” … y conocerás el universo”.

Conocerse a uno mismo, es una práctica que aún no se ha aplicado en nuestra humanidad.

Requiere de un examen de la conducta y los pensamientos y sentimientos que la acompañaron en cada una de las circunstancias del vivir.

Algunos practican el examen nocturno de los actos del vivir, verifican sus yerros y se van a dormir con el firme propósito de no volverlos a cometer al día siguiente.

El dominio de sí mismo, guarda igual procedimiento.

Si al levantarnos a la mañana, tenemos un propósito madurado de lo que ha de ser nuestro día, las situaciones que hemos de enfrentar, y todo aquellos a lo que nos vamos a ver expuestos; podemos trazar un plan de acción que no es más que una anticipación a esto que hemos de vivir.

Una cosa es que las situaciones nos vuelvan a  tomar desprevenidos, y seamos reactivos, y muy otra es habernos propuesto que ante tal situación no íbamos a perder la calma, que podríamos ser tolerantes, amorosos,  comprensivos, más firmes, poner límites, etc, etc.

eMsIxTXDe hecho, este tipo de procedimientos, nos coloca en situación de ser artífices de nuestro propio destino.

No debemos olvidar, que si bien la evolución tiene toda la apariencia de ser individual, no lo es si  consideramos el entramado vincular de hechos, circunstancia y personas que mencionamos al principio de esta serie de notas.

Si pudiéramos hacer consciente este aspecto, y por las afinidades naturales nos pusiéramos en relación con aquellos otros que persiguen nuestros mismos objetivos, conformaríamos un espacio grupal que contribuye a la generación del  contexto que permite el resurgimiento personal.

La manera en que las personas se aglutinan para resolver sus necesidades íntimas,  va desde lo religioso, lo político, lo humanitario, los sistemas de autoayuda o superación de adicciones y padecimientos.

Se consigue un sentir de pertenencia, confianza, seguridad, si la construcción se hace desde lugares saludables en donde no primen estados personalistas o estructurales tan dogmáticos que no permitan los avances y los cambios.

Somos seres sociales.

Podemos construir un mundo mejor si nos lo proponemos, si nos ponemos de acuerdo, si dejamos de lado los personalismos y las expresiones de poder, para sumarnos a un colectivo que quiera el bien general.

Las injusticias son humanas.  Nosotros las alimentamos o colaboramos con el estado ambiente que las permite o consiente.  Podemos cambiar eso, cuando nos dispongamos.

No es necesario esperar a nadie.  Se puede empezar a hacerlo.

El amor, es la expresión más revolucionaria que existe para este contexto planetario.

Requiere en prncipio disposición, o como suele decirse, intencionarlo.  Luego asociarnos con otros que tengan nuestras mismas intenciones y trabajar juntos.  Es un arte y se tienen que superar muchos obstáculos.

Estos obstáculos están dentro nuestro, no tanto afuera.  Es la expresión de nuestro egoísmo, nuestro orgullo, nuestra materialidad, nuestras vanidades, rebeldías, desconformidades, juzgamientos, imposiciones y desconocimientos (ignorancia).

Examinándonos, aprenderemos a separarnos el Ego que aísla, para sumarnos al Amor que aglutina.

Todos, cada uno, tienen su lugar en este proceso.

Esta es nuestra crisis, y por consiguiente, nuestra oportunidad.

Un destino por construir, un lugar donde llegar.

De nosotros depende.

Continuará…


*Las opiniones y presentaciones de nuestros colaboradores son de su exclusiva propiedad y trabajo. Revista Ciencia y Misterios no tiene derechos sobre el material expuesto y no se responsabiliza por lo publicado bajo firma.

Miguel Angel Pumilla
Psicólogo Social
Co-conductor de La Señal (ciencia y misterios)
Investigador OVNI

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Miguel Angel Pumilla

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Psicólogo Social Co-conductor de La Señal (ciencia y misterios) Investigador OVNI

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