Rincón de Mike | Viaje al centro (parte 4) ¿Hacia dónde vamos?

¿Hacia dónde vamos? 

Este estado de conciencia individual (cada uno de nosotros), proyectado en trayectoria evolutiva en un entramado de colectividades menores y mayores, se encuentra listo para nuevos desafíos.

En las infinitudes seriales progresivas por las que ha transcurrido (procesos encarnatorios), ha ido aquilatando sus potencias transformándolas en conquistas.

La conciencia tiende a la universalidad.

Se ha construido a sí mismo a través de las experiencias, ha sufrido en carne propia las consecuencias de sus postergaciones e inactividad, como también el resultado de permanecer tozudamente en estados que no lo realizaban.

Aprendió la necesidad de ser y realizarse a sí mismo, para poder exteriorizarlo hacia los demás.

La ley que gobierna los procesos no admite concesiones: “Nadie da lo que no tiene”; la cantidad no suple la calidad, ya sea a la hora de pensar, sentir o hacer.

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Hay un camino progresivo que va del Egoísmo al Amor.

Lo que en otras épocas era elemento valioso y constitutivo de sus logros y superación de obstáculos, expresado como Egoísmo y Orgullo y todas sus alianzas manifestativas tales como Imposición, Soberbia, Vanidad, Desconformidad, Rebeldía, Odios y Rencores, Envidias, Apatía e Ignorancia, ahora requiere el acto de conciencia libre y responsable en manifestaciones más saludables.

Ha descubierto la necesidad de pensar, sentir y hacer, en mayor grado de calidad, estableciendo nuevos círculos virtuosos.

Así, el camino continúa de la mano del Amor, la Humildad, la Sencillez, el Respeto, la Comprensión, la Indulgencia, la Afabilidad, la Dulzura, la Firmeza, el Renunciamiento, el Desapego, la Sabiduría.

El Existir, está caracterizado por la Actividad.

Esa actividad, impulsa la práctica, la concreción en la experiencia.

No hay otra manera de continuar que no sea a través de realizaciones cada vez más elevadas.

Las distintas etapas constructivas del Amor a sí mismo, se proyectan ahora a lo exterior, fundiendo la individualidad en lo universal, en el Gran Todo, como acto de conciencia libre y responsable, sin perderse sino integrándose a colectividades mayores.

Se realiza la actividad en la experiencia, y esta experiencia se expresa en lo cotidiano, en lo presente, en las cosas simples y pequeñas de todos los días.

Existir, es Ser, ahora.

Sabiendo que la continuidad del proceso es la expansión del Pensar-Sentir-Hacer de sus potencias. ¿Qué nuevas conquistas se despliegan como necesidad gradual y progresiva de este existir?

Reconocimiento de un otro como semejante, con la única diferencia del grado de manifestación de estas potencias, lo que implica integrar en su realidad, manifestaciones mayores y menores.

Su protagonismo ha de ser ir en auxilio de las necesidades de desarrollo de las menores, y por consiguiente, procurar establecer vínculos impulsores y expansivos con las mayores.

Esto en lo concreto significa la ayuda al prójimo -por un lado-, y la alianza con entidades superiores -por otro-.

Sócrates, reconocido como uno de los seres más sabios que ha habitado este rinconcito del universo, era aconsejado por su “daimón” -con quien establecía un diálogo interior-.  Ya en el Cristianismo, este daimón se transformó en el Ángel de la Guarda.

Hoy es bastante habiitual, escuchar hablar de diálogos internos con el Yo Superior, o con Ángeles, como expresión de la existencia de un estado superior que colabora con nosotros en Bien.

Suscribo, desde mi experiencia personal, la existencia de otros estados superiores de conciencia a nuestro alrededor, con los cuales es posible establecer comunicación trascendente, siempre y cuando se realice saludablemente, dentro de determinadas condiciones.

Así como la electricidad es una fuerza o herramienta poderosa de progreso, en manos inexpertas puede ocasionar daño, de la misma manera que exponerse en demasía al sol.

Esta fuerza/herramienta, bien orientada, bien dirigida, es capaz de aportar elementos que trascienden nuestra visión, e impulsan al mejoramiento personal y colectivo.

Es posible, además, ir desde la comunicación individual, al ejercicio comunicativo grupal/colectivo que potencia las realizaciones.

No abundaré sobre el particular porque no es el propósito de estas notas.  Sólo expresar que este tipo de vínculo comunicativo con otros estados de conciencia, se irá haciendo una práctica natural en lo individual, familiar y social.

Seremos capaces de vivenciar, una alianza humano espiritual de realizaciones cada vez mayores.

Estableceremos en lo concreto, esa red conectiva que lo abarca todo, y sin perder la individualidad, estaremos integrados colectivamente a conciencia.

Hoy día, existen muchas expresiones manifestativas que corroboran estos dichos.

En esta crisis de transformaciones múltiples, individuos aislados, o conjunto de ellos, practican día a día, expresiones amorosas hacia sus semejantes, la más de las veces en silencio.

El mundo cambia a partir de los cambios individuales sumados.

No es posible cambiar desde el concepto, -aunque es parte del proceso-, es imprescindible cambiar en lo concreto, en la realidad, en la actividad transformadora, en el ejemplo, en la conciencia libre y responsable que establece la coherencia entre lo que se piensa y dice, y lo que se siente y hace.

Vamos hacia una nueva era, la del resurgir de nuestras potencias hacia destinos más elevados.

Estamos en proceso, algunos ya lo vivencian, pero nos alcanzará a todos, más tarde o más temprano.

La manera de ser de las cosas, tiene previsto la adecuación del uno en el todo para aquellos que a conciencia lo integren a su realidad, en tanto aquellos refractarios a la transformación evolutiva en trascendencia, se alinearán en nuevas espirales evolutivas que más tarde les permitan hacer esto mismo allende el tiempo.

Nadie está condenado, cada uno es libre, el estado de conciencia es necesidad del proceso.

La Ley superior de la que hablamos, es de máxima conciencia, justicia, amor, caridad y sabiduría.

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El ser, es Conciencia de Espíritu.

La evolución no admite retrocesos.

Lo individual se realiza en lo grupal, en lo colectivo, en lo solidario, en el amor universal.

La red que integra todo, nos enlaza a las distintas formas de conciencia en múltiples planos de existencia.

Así como una red neuronal es apreciable por la luminosidad conectiva, así también, la conciencia es luz y necesita integración.

Hacia aquí vamos, ahora, en presente.

La transformación está ya en vías de realización.

Para algunos será expansión, alegría, colaboración.

Para otros, dolor, incertidumbre, negación.

Lo más, irá en auxilio de lo menos.

Esto es apenas el comienzo.

Estás aquí para vivirlo.

El futuro es ahora.

Vamos juntos.

Fin.

Miguel Angel Pumilla
Psicólogo Social
Co-conductor de La Señal (ciencia y misterios)
Investigador OVNI

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Miguel Angel Pumilla

Miguel Angel Pumilla

Psicólogo Social Co-conductor de La Señal (ciencia y misterios) Investigador OVNI

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