Opinión: El sistema nunca ha fallado (por Fernando Silva Hildebrandt)

Hablar de Internet (voy a tomar solo una arista del sistema), sobre todo en los años ochenta y noventa, era sinónimo de libertad de expresión y la capacidad de hacer cosas que jamás hubiéramos imaginado. Sin embargo, con los años, la red de redes mutó en una distopia seductora, oscura y analgésica… si, lo que el sistema quiere que suceda.

Sentimientos encontrados. Si, porque utilizo el mismo medio sobre el que planto una queja como herramienta para que esta llegue más lejos. Y sin embargo a veces es mejor plantar una semilla desde adentro y dejar que crezca, en vez de intentar rodear algo que es demasiado grande y complejo como para siquiera mesurarlo.

Miedo a no pertenecer, a no ser aceptados, a tener pocos “me gusta” o a discernir con opiniones que puedan sonar disparatadas.

Asiaac Asimov solía pensar que algún día los ordenadores serían capaces de conectarse unos con otros para generar “la biblioteca gratuita más grande de la historia de la humanidad”. Si, acertó, pero quizás pecó de ser demasiado naif. Resulta que sus ideas estaban en sintonía con lo que se esperaba del “mundo digital”, esto, hasta que las grandes corporaciones del entretenimiento comprendieron que la red de redes sería un campo fértil para bombear millones de litros cúbicos de su fango maloliente.

Isaac Asimov

Así, todo lo que aparece por la web y es más o menos aceptado termina por ser desvirtuado, al punto en que muchas veces se toma en cuenta (casi sin chistar) toda información que sea publicada por el simple hecho de tener la posibilidad de decir “está en Internet”. Suena a “lo vi en la tele” ¿verdad? Y el problema es que ya sabíamos que no podíamos confiar en todo lo que llegaba a través de la caja boba. Pues bien amigos, debo decirles que las montañas de basura que consumimos en este medio, cada día, son un reflejo de esa política de miedo+consumo = negocios.

Miedo a no pertenecer, a no ser aceptados, a tener pocos “me gusta” o a discernir con opiniones que puedan sonar disparatadas. ¿Porqué? Por varias razones. No solo son muchas las consultoras que analizan la “vida digital” de una persona a la hora de evaluar una solicitud laboral, sino que en países poco serios (alguien nombró el nuestro, desde la esquina) se inician verdaderas cazas de brujas en esos momentos claves para la vida institucional que son los cambios de gobiernos democráticos. No importa si los votamos, el problema es qué pensamos de ellos y si es que lo hemos hecho público. Consulten a los millones de despedidos en centenares de países y van a ver lo que les cuento.

Esto lleva al consumo, claro, al consumo de ideas que no son propias, al “quedar bien, no vaya a ser cosa que…”. Entonces, el campo libre de la web sufre sus embates, también en lo cotidiano. Pero eso sería casi lo mínimo. Resulta que las mismas empresas que nos proveen servicios de correo electrónico gratuito, aplicaciones y acceso a redes sociales son las que dejan una puerta trasera bien abierta para que los servicios de inteligencia tengan acceso a nuestras vidas, todo bajo el estandarte de la lucha contra el terrorismo y la indispensable seguridad de Estado.

¿1984? ¿Orwell?


“El Ministerio de la Verdad —que en neolengua (La lengua oficial de Oceanía) se le llamaba el Minver—era diferente, hasta un extremo asombroso, de cualquier otro objeto que se presentara a la vista. Era una enorme estructura piramidal de cemento armado blanco y reluciente, que se elevaba, terraza tras terraza, a unos trescientos metros de altura. Desde donde Winston se hallaba, podían leerse, adheridas sobre su blanca fachada en letras de elegante forma, las tres consignas del Partido:

LA GUERRA ES LA PAZ

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

Se decía que el Ministerio de la Verdad tenía tres mil habitaciones sobre el nivel del suelo y las correspondientes ramificaciones en el subsuelo. En Londres sólo había otros tres edificios del mismo aspecto y tamaño. Éstos aplastaban de tal manera la arquitectura de los alrededores que desde el techo de las Casas de la Victoria se podían distinguir, a la vez, los cuatro edificios. En ellos estaban instalados los cuatro Ministerios entre los cuales se dividía todo el sistema gubernamental.

El Ministerio de la Verdad, que se dedicaba a las noticias, a los espectáculos, la educación y las bellas artes. El Ministerio de la Paz, para los asuntos de guerra. El Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley y el orden. Y el Ministerio de la Abundancia, al que correspondían los asuntos económicos. Sus nombres, en neolengua: Miniver, Minipax, Minimor y Minindantia.

El Ministerio del Amor era terrorífico. No tenía ventanas en absoluto. Winston nunca había estado dentro del Minimor, ni siquiera se había acercado a medio kilómetro de él. Era imposible entrar allí a no ser por un asunto oficial y en ese caso había que pasar por un laberinto de caminos rodeados de alambre espinoso, puertas de acero y ocultos nidos de ametralladoras*”.

*Extracto de 1984, por George Orwell


Si, que la GUERRA ES LA PAZ ha quedado claro desde hace mucho con la proliferación de armamentos de destrucción masiva en nombre de “mantener la paz”. Ni hablar de los miles de personas inocentes que mueren por día a manos de terroristas o drones de los que dicen combatirlos (pero que les financian en secreto y vedan el acceso a los medios de comunicación a los campos del horror). 

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD, otro punto interesante cuando uno comienza a comprender que no es libre de viajar en su propio país por cuestiones económicas, que para “vivir un poco la libertad” se deben vender ocho horas (mínimo) diarias de VIDA para pagar impuestos, un lugar donde vivir y alimentos en lugares en los que el espacio, los alimentos y las riquezas en general sobran. Pero claro, vivimos como esclavos bajo el mando de políticos y corporaciones y nos dicen que “somos parte de algo superior” en esta estúpida idea que nos metieron acerca de que un hombre/mujer debe nacer, trabajar, reproducirse y morir (quizás plantar un árbol de tanto en tanto).

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA, si, sobre todo porque un pueblo inculto es más fácil de dominar, de esclavizar. Entonces veo cómo la desinformación y las noticias baratas sobre modelos, insultos, jabones, prendas de vestir y gatitos saturan las redes tapando los temas y debates que importan de verdad. A ver, en internet, como en la vida diaria, tenemos expresiones de lo más oscuro de la humanidad: pornografía y tráfico infantil, compra y venta de órganos y drogas varias, denuncias que son tapadas por toneladas de cacerolas eléctricas y ofertas “increíbles” (no mires, compra). ¿No lo sabías? Bueno, más vale que vayas abriendo la ventana, ni hablar de los ojos.

George Orwell

En definitiva, es tan sencillo engañar no solo nuestros sentidos, sino ya a la misma mente, que pensamos que las cosas “ya estaban y estarán funcionando así, sin importar lo que hagamos”. No, para nada. Dicen que el mayor logro del Diablo es lograr que pienses que no existe y algo de eso tenemos sobre la mesa, en este mismo momento, vos y yo. La pregunta es: ¿qué piensas hacer al respecto?

Porque… somos tan hipócritas, nos enseñaron a ser tan baratos y falsos, que DECIR LO QUE SE PIENSA ES SINÓNIMO DE INSULTO. A nadie le gusta saber qué es lo que realmente piensas, solo existe espacio para las convenciones sociales, para las falsedades. Haz la prueba de decirle a un amigo lo que piensas de una estupidez que haya sucedido entre ustedes y te encontrarás con reprobación y molestia, desconcierto… es que nadie está acostumbrado a escuchar más que lo que suena políticamente correcto o, en su defecto, ataques violentos en extremo, que por lo general tienen como objeto doblegar y adormecer la conciencia.

Por eso el sistema, lejos de fallar (como muchos dicen, asociados con las picardías del bajísimo) funciona mejor que nunca. Nos mantienen separados y recelosos, cautivos y adormecidos. Alejados de los libros y la naturaleza, del amor de la sinceridad (por miedo a quedar mal o no encajar), de la empatía gracias a la saturación de barbarie… si, el sistema sigue conectado y bombeando drogas invisibles que mantienen la cabeza gacha y las manos temblando.

Entonces, si algo te deseo para este 2017 es un poco más de irreverencia. Deseo que hables desde el corazón, que no silencies nada y que te comprometas con el amor verdadero de mostrarte tal y como piensas que es la mejor versión de vos mism@. Ese es el primer paso del camino para volver al universo, al entusiasmo, a la inspiración y todo lo que nos hace humanos.

Vamos, ánimo, esto recién comienza.

Fernando Silva Hildebrandt
Director del ciclo La Señal (ciencia y misterios) y Ciencia y Misterios (la revista digital).
Redacción.
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As above, so below.

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Fernando Silva Hildebrandt

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