Morbo y barbarie: el circo romano en versión digital

Si existe algo a lo que parecen apuntar las redes sociales, los canales de TV y muchas radios es a “crearnos callos” en la capacidad de asombro. De alguna manera, pareciera que se tiende a “normalizar” la barbarie, la corrupción, las miserias humanas.

Los medios han montado una bomba de materia fecal y, si te descuidas, lo más probable es que termine conectando en tu cabeza para reemplazar la materia gris. Para comenzar con lo más suave tomo el ejemplo de una entrevista “neutra” a la iglesia de la “Cientología” publicada en un diario de llegada nacional en Argentina. Una secta que (como se puede ver en el documental “Going Clear”) dista de ser inofensiva o de objetivos mínimamente aceptables; que recolecta dinero (sin ruborizarse) en nombre de una especie de lucha sagrada contra “quienes se oponen”. Claro que apenas se habla de las internas, que por lo general terminan con separaciones de familias y graves traumas emocionales.

Como dije, eso es de lo más liviano. Otro enfoque merecen los grupos como ISIS, que aparecen en los noticiarios al momento de decapitar algún periodista prisionero, fuera de contexto, mostrando la punta del iceberg de un sistema de atrocidades demasiado complejo, en medio de un ida y vuelta entre naciones y pueblos. Nadie se queda atrás, ni los que practican el terrorismo ni los que lanzan misiles desde drones sin tomar en cuenta la presencia de inocentes en el “campo de batalla” del Siglo XXI. Así que tenemos decapitaciones y ataques armados a discotecas y restaurantes por un lado y hombres, mujeres y niños (igual de inocentes que las víctimas de los primeros) muertos, en pedazos, sobre la arena de algún desierto al que ya nadie le importa. Pero claro, poco a poco parece ser parte de lo “normal”.

Esto me lleva a los recuerdos muy claros sobre la invasión “aliada” a Irak y la televisación en directo de los bombardeos, esa suerte de Reality Show que se pasaba de inhumano mostrando el momento exacto en el que miles de personas morían bajo el fuego, las bombas, las metrallas, las esquirlas. Una transmisión que casi —por no decir del todo— fue celebrada como el “evento” del derrocamiento de un régimen dictatorial (antaño implantado por sus mismos atacantes) que EN SUPUESTO, poseía grandes depósitos de armas de destrucción masiva.

¿Viste alguna? ¿Informaron de algo por el estilo? No. El escándalo llegó con la confirmación de que las “fuentes” de la CIA se habían basado en testimonios dudosos y contradictorios. Bien, por una vez, para la prensa. Pero al mismo tiempo, el negocio de la muerte lejos de casa, del morbo exaltado, ya estaba más que justificado por las enormes entradas a las cuentas de los canales de televisión que cubrieron los hechos. Y de ahí, al terror a todo el que tuviera “pinta de musulmán”, solo había un paso… que se dio sin vacilar. ¿Qué mejor que el miedo para movilizar a las masas hacia donde conviene?

ante-el-dolor-de-los-demas
¿Se disfruta del sufrimiento ajeno?

Claro que no todo el mundo se toma el trabajo de entrevistar, por ejemplo, a un ex terrorista que decidió trabajar en un sistema de contrapropaganda para que los jóvenes dejen de unirse a los salvajes ejércitos de las organizaciones extremistas. Sin embargo existen personas que trabajan día a día para explicar a niños y adolescentes en situación de calle que la solución no es vengar a sus seres queridos inmolándose en una parada de omnibus, en un mercado, hotel… No, esa parte apenas la rescatan, porque nos enseñaron que el morbo y la barbarie venden más, por lo que los consumimos sin chistar.

Hace ya más de un año que viene dando vueltas un video en las redes sociales. Es especialmente terrible. En este se ve un verdadero linchamiento realizado a una joven en un país de América Central. No queda en claro si esta joven había cometido un delito, si era pariente de un asesino o parte de una banda. El tema es que una enorme cantidad de personas, decididas a hacer “justicia por mano propia” apenas dudan en rociarle combustible en todo el cuerpo y prenderle fuego.

Los gritos, los alaridos de esa muchacha me han quedado marcados. Se estaba quemando viva frente a una nutrida ronda de ESPECTADORES que, incluso, se ocupaban de reavivar el fuego hasta que la mujer quedó tendida, boca arriba, gritando, con una columna de humo negro y fuego que subía desde su vientre. Las causas y efectos, el cómo se llega hasta allí es realmente complejo, y no estoy tratando de dar una lección de política o responsabilidad social de los gobiernos. Estoy pidiendo que de una vez por todas nos desencantemos con la miseria, que elijamos la vida en todos los sentidos porque… nadie explica que sucedió con la mujer, nadie cuenta una historia, un contexto. Tan solo se reparte el video como pan caliente, por el simple hecho de ver como queman vivo a un ser humano.

No voy a decirte qué es lo que tenés que hacer, pero considera la posibilidad de apagar un poco la TV, dejar de compartir estos videos y si vives en los lugares donde esto sucede… date cuenta, porque al hacerlo estarás tomando una responsabilidad, la de gestar cambios.

El único camino es salir del camino, es desconectarse del bombeador de mierda y comenzar el camino de pensar por uno mismo. Y lo digo porque me sorprenden las miles de personas que siquiera dudan en aprobar cualquiera de las barbaridades que he nombrado; apenas dos o tres de las miles que suceden a diario en todo el planeta.

Y sino, tendremos que escribir más canciones como la que dejo aquí, con la esperanza de que el arte nos abra un poco la cabeza. Un poco, tampoco pido demasiado.

Tom Waits – Misery Is The River Of The World

Mire este video en Youtube o en Easy Youtube.
Fernando Silva Hildebrandt
Director del ciclo La Señal (ciencia y misterios) y Ciencia y Misterios (la revista digital).
Redacción.
|————————-|
As above, so below.

Comenta esta nota...

Fernando Silva Hildebrandt

Fernando Silva Hildebrandt

Director del ciclo La Señal (ciencia y misterios) y Ciencia y Misterios (la revista digital). Redacción. |-------------------------| As above, so below.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *