El Misterio tras el Misterio | por Juan Acevedo

Desde los albores de la humanidad, asistimos al misterio.

El misterio de la vida, del clima, del fuego, de la muerte.

Y tratamos de darle un sentido a cada una de esas cosas, y entendimos que detrás de cada una de ellas debía de haber algo que las hacía ser los que eran.

Y aunque los siglos pasaron, en pleno siglo XXI continuamos de forma increíblemente similar.

Todo aquello que sea por naturaleza o por ignorancia desconocemos, se transforma en UN MISTERIO.

Pero a lo largo de los siglos también aprendimos a aprender, y encontrar que tras algunos misterios solo se escondían supuestas sombras que siempre eran más grandes  que aquello que las producía. En otros casos nos resignamos a que sencillamente las cosas eran de la manera que eran, sin extras.

buen-vivirHoy, en pleno presente, presuponemos cosas, las damos por sentadas, y eso nos tranquiliza. Así es como prendemos casi cualquier electrodoméstico, y todo se resume a prender y apagar, “on –off”.

La cosa se pone interesante cuando el “On” no acontece como presuponemos.

Lo que allí pasa es un misterio en sí mismo, ¿como funciona un televisor, una radio, una grabadora, o sencillamente una computadora o Internet?

Pero podemos vivir sin saber a lo largo de nuestra vida como es que funcionan las cosas, con tal obvio es, que funcionen.

Pero con la naturaleza pasa algo diferente, no tenemos ni “On ni Off”.

Sabemos que en primavera los retoños de las hojas que cayeron en invierno aparecen, pero desconocemos la realidad de como acontece, y aunque nos lo expliquen en nuestras educaciones escolares, en el fondo, sentimos que allí, en el fondo de la noche estrellada, en lo profundo de la cueva, habita UN MISTERIO.

Sucede que con el paso del tiempo nos volvimos menos curiosos e inquisidores, cada vez nos hacemos menos preguntas, y aún cuando nos las hacemos buscamos las respuestas  más convenientes y tranquilizadoras.

Nuestra cultura brilla precisamente por la ausencia de buenas preguntas y mucho más de respuestas.

Vivimos en un mundo que pretendemos que sea SIMPLE y SEGURO, PERMANENTE.

Pero no lo es.

Adherimos con una facilidad inaudita a explicaciones, que aunque rebuscadas y hasta (a veces) sin sentido, nos conforman, y así podemos PERTENECER.

Sencillamente terminamos creyendo en esto o aquello sin demasiadas preocupaciones.

Sin embargo increíblemente le damos un gran valor a la palabra VERDAD. ¡Pero lo cierto es que somos sistemáticamente engañados!, por nuestros propios sentidos primero, de allí en más, lo que imaginemos, nuestros sentimientos, la publicidad, la política, la economía, etc.

Lo interesante es que para la cultura occidental  lo MISTERIOSO pertenece a un algo fuera de nosotros, ocurre allí afuera. Así es como muchos MISTERIOS, en verdad, pueden no ser tales, o peor aún, pueden ser mucho más misteriosos de lo que suponíamos.

Para los que pertenecemos a culturas originarias, que aprendimos de manera diferente y sobre todo vivimos de forma diferente (ya que nuestra cultura nos presenta otro marco referencial), comprendemos que EL MISTERIO no habita fuera de nosotros, sino CON NOSOTROS.

Convivimos con ese misterio, somos uno con él, hablamos con él, le agradecemos y le pedimos a él, entramos y salimos de él. Motivo por lo cual estimo que estamos mucho más cerca, tenemos un trato con él, y por eso lo comprendemos, aunque no lo podamos explicar.

Sencillamente porque lo VIVIMOS.

Todo acontece merced al GRAN MISTERIO.

Nosotros, el mundo, el universo, son para nosotros UNO.

Y tras esa unicidad, entendemos los detalles, las marcas, sus huellas, sabemos dónde anida, donde se manifiesta, como lo hace y hasta a veces porque lo hace.

Tras el velo de lo sensible y lo aparente, de lo OBVIO, hay un algo que todo lo contiene.

Para el mundo andino es KAWSAY, para los Inupiaq de Alasca es SILA, para los Tayrona de Colombia es ALUNA, para los Guaraníes es  AYVU, para los Uitoto es NAINO, la substancia imaginaria de la cual todo es creado.

Podríamos llenar varias páginas con nombres de esta instancia que nos forma, nos da vida, nos contiene, antes y después, en toda dirección posible, más allá del más allá.

Para nosotros existe un Misterio más allá del Misterio mismo.

Para ejemplificar este artículo tomare solo dos ejemplos.

Uno que se dio en Francia, Michel Monnerie, Thierry Pinvidic, Jacques Scornaux, Bertrand Méheust, Pierre Lagrange,  entre otros fueron los representantes de la denominada  Nuvelle Vague Ufológica de fines de los 70 y los 80 con su HPS ( Hipótesis Psico Social) realizaron una especie de revisionismo histórico sobre la oleada francesa de 1954 en Francia, descubriendo que cuando volvían sobre aquellos viejos casos, descubrían que muchos de ellos, por no decir la mayoría, solo se trataron de confusiones, fraudes o sencillamente mentiras.

ortoteniaCon ello daban por tierra con las teorías Etistas que mencionaban un estudio Alienígena  minucioso de la superficie francesa, sostenido sobre todo por Aimé Michel (investigador francés) que estableció, mediante un método riguroso, que los extraños objetos que surcaban los cielos de Francia parecían guiados por una inteligencia.

Estos tendidos que coincidían en horarios y días en línea recta les llamo ortotenias. Y por cierto fue furor durante mucho tiempo, todo el mundo encontraba aquí y allá ortotenias.

Lo cierto es que los representantes de la HPS dieron por tierra con ello tras sus nuevas investigaciones. Allí termino de alguna manera la historia de los ovnis que seguían estas líneas rectas, minuciosas y determinadas.

Caso cerrado.

Pero allí no se termina el MISTERIO, para personas -como en mi caso- que tenemos ese otro marco de lectura de la realidad, siempre hay algo más interesante, aunque expliquemos esa primera capa que eran los supuestos Ovnis.

Por detrás de ello se manifiesta algo más. Que merece nuevas preguntas.

¿Cómo es posible que fraudes, mentiras y confusiones se organicen con la forma de lo que Michell llamó ortotenias?

Eso es para mí, muchísimo más misterioso.

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Doug Bower y Dave Chorley

El otro caso es el de los denominados Círculos del cereal en Inglaterra.

Cierto es que encontraron a dos ancianos, que declararon y mostraron como hacían algunos de los primeros círculos.

En 1991, los agricultores Doug Bower y Dave Chorley, confesaron  ser los autores de los misteriosos círculos al periódico local Today. Todo era una broma ideada al salir del pub Percy Hobbs de Winchester.

Declararon haber hecho más de 200 con técnicas rudimentarias.

Caso cerrado.

Nuevamente lo interesante radica detrás de estos dos personajes.

¿Porque hacer semejante cosa? ¿Y si todos los círculos fuesen realizados por personas, para qué? ¿Con que finalidad o motivo? La mayoría ni siquiera se dan a conocer y no tienen ningún reconocimiento.

Entonces: ¿qué es lo que trasciende detrás de esta intención? ¿Que moviliza a una persona a salir al campo en medio de la noche a realizar una obra de arte que solo se ve desde el aire tratando de no dejar ningún rastro tras de sí?

Hay fuerzas poderosas movilizándose tras del misterio.

Solo falta tener ganas de SER Parte del mismo, para que nos cuente al oído más cosas, y nos muestre su camino de migajas y pequeñas huellas, que aunque no lleven a ninguna parte, nos acercan más a entender sobre nosotros mismos.

O, simplemente, comenzar de una buena vez por todas a hacernos mejores preguntas.

Por Juan Acevedo Peinado

Juan Acevedo
Juan Acevedo Peinado.
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Psicólogo Clínico, investigador, escritor, Director Comunitario Otorongo Wasi, perteneciente por línea sanguínea a la etnia M’bya Guaraní.

juan@otorongowasi.com.ar

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Juan Acevedo Peinado. -------------------------------- Psicólogo Clínico, investigador, escritor, Director Comunitario Otorongo Wasi, perteneciente por línea sanguínea a la etnia M’bya Guaraní. juan@otorongowasi.com.ar

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